El libro
Pues sí, cómo pasa el tiempo… ya hace siete años que prometí este libro y, aunque no es exactamente lo que había pensado en un principio, me encuentro razonablemente satisfecho con el resultado. En realidad, pocos poemas se han salvado desde ese primer borrador que finalizase hace ya casi tres años, y me alegro porque, aun cuando no tenga por qué ser mejor lo último que se escribe, resulta inevitable aprender con el tiempo, y este lapso me ha permitido crecer como autor y, ante todo, como persona.
Sobre El Paso Herido, prefiero que seáis vosotros los que saquéis vuestras propias conclusiones. Creo que existen tantas poéticas como lectores, y sería absurdo tratar de defender la bondad de alguna de ellas cuando se trata de algo tan íntimamente ligado al gusto personal. Sólo deciros que es un poemario de aire clásico, en el que predominan el soneto y los serventesios. Siento debilidad por los grandes poetas: Góngora, Quevedo, los hermanos Machado y, más que por ninguno de ellos, por Miguel Hernández, al que es probable que os dejen cierto regusto mis versos. Lo cierto es que me preocupa más el resultado que eso tan manido e impreciso de hallar “una voz propia”. Mi voz es mía, mientras no me la embargue el banco, y si en ella se adivinan mis lecturas, mejor que mejor.